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Cómo contratar vendedores que realmente venden
El candidato que podía vendértelo todo, menos resultados
Seguro conoces a esta persona. Entró, recordó tu nombre, se rió con tu chiste, contó una anécdota sobre cómo alcanzó el 140% de su objetivo en su último trabajo, y saliste de esa entrevista pensando que habías encontrado a tu mejor cerrador. Tres meses después su pipeline está vacío, su pronóstico se retrasa cada vez más, y te preguntas cómo alguien tan bueno en una sala puede ser tan discreto al teléfono.
Esta es la verdad incómoda: una entrevista de ventas y un puesto de ventas ponen a prueba casi el mismo músculo. El carisma, la rapidez mental, saber leer la sala: eso es exactamente lo que un buen vendedor hace contigo, el responsable de contratación, también. No significa que estén mintiendo. Significa que la entrevista está midiendo lo equivocado si la dejas detenerse en "cuéntame de una vez que alcanzaste tu objetivo".
Deja de pedirles que te vendan un bolígrafo
Todo candidato de ventas ha ensayado el "véndeme este bolígrafo". Ya es un truco de salón, no una prueba. Si lo usas, usa una versión más difícil:
"Véndeme este bolígrafo, pero ya tengo tres bolígrafos que me gustan y no estoy buscando uno nuevo".
Observa qué hace con la objeción. Los candidatos débiles repiten su discurso más fuerte. Los buenos te hacen primero una pregunta —para qué usas los bolígrafos, qué no te gusta de los que ya tienes— antes de decir una sola palabra sobre el bolígrafo. Esa es la habilidad real: encontrar la brecha entre lo que tienes y lo que necesitas, antes de ofrecer nada.
Pide los números detrás de la historia
Cualquiera puede decir "alcancé el 140% de mi objetivo". Haz que muestre cómo llegó ahí.
- "¿Cuál era el objetivo, en cifras exactas, y en qué período?"
- "¿Cuántos negocios componían esa cifra? ¿Era una gran cuenta o cuarenta pequeñas?"
- "¿Cuál era tu tasa de cierre sobre oportunidades calificadas, aproximadamente?"
- "¿Cuántos contactos en frío hacían falta para generar una conversación calificada?"
Un candidato que realmente gestionó su propio pipeline responderá esto en segundos, a veces hasta con cuentas específicas. Un candidato que repite una cifra que su gerente le mencionó en la reunión de fin de año se pondrá vago, cambiará la pregunta o contará una historia en lugar de dar un número. Esa vacilación vale más que la cifra estelar.
Haz un role-play, aunque nunca hayas vendido nada
No necesitas experiencia en ventas para hacer esto. Quince minutos, producto real, objeciones reales.
- Dale tu producto o servicio real y dos minutos para mirar tu sitio web.
- Tú haces de cliente potencial, mínimamente interesado pero con una objeción real: precio, plazos, "ya usamos a un competidor", lo que sea que digan tus clientes reales.
- No se lo pongas fácil, pero tampoco lo conviertas en una trampa. Simplemente sé una persona normal, algo ocupada.
- Observa tres cosas: si pregunta antes de ofrecer, si maneja el "no" sin quedarse callado ni volverse insistente, y si intenta cerrar con un próximo paso concreto en lugar de conformarse con una buena conversación.
El candidato que termina la llamada con "¿puedo enviarte tres opciones el viernes y dar seguimiento el martes?" está haciendo algo estructuralmente distinto del que termina con "genial charlar contigo, avísame si tienes preguntas". Uno tiene un plan. El otro solo espera.
La energía no es lo mismo que la disciplina
El error más fácil al contratar vendedores es confundir el entusiasmo con el proceso. Algunos de los mejores cerradores son tranquilos, metódicos, casi aburridos en persona: simplemente nunca dejan que un lead se enfríe y nunca olvidan un seguimiento. Algunas de las entrevistas más emocionantes pertenecen a personas que aman la caza y pierden el interés en cuanto un negocio se vuelve lento o administrativo.
Pregunta directamente: "Explícame cómo haces seguimiento de tu pipeline día a día: qué herramienta usas, qué información contiene, con qué frecuencia la actualizas". Si la respuesta es "lo tengo todo en la cabeza, se me dan bien los nombres", esa es una respuesta real y un riesgo real, no un defecto de carácter. Algunos puestos necesitan más esa energía de cazador que un CRM ordenado. Solo asegúrate de saber cuál de los dos estás contratando antes de llevarte una sorpresa en el segundo mes.
Qué debería preguntar realmente una llamada de referencias para un vendedor
Si llamas a un antiguo gerente, sáltate el "¿era bueno?". Pide la cifra: cuál era su cuota, cuánto alcanzó realmente, y cómo se compara eso con el resto del equipo en el mismo período. Un representante que alcanzó el 90% de su cuota mientras el promedio del equipo era 70% te dice más que el que alcanzó el 140% de un objetivo fácil que nadie más ni siquiera intentó.
Dónde se complica esto sin un gerente de ventas en el equipo
Si nadie en tu equipo ha tenido antes una cuota de ventas propia, juzgar el "buen instinto comercial" a partir de una sola entrevista es realmente difícil, y es mejor decirlo con claridad que fingir una confianza que no tienes. Un role-play estructurado, evaluado de la misma manera para todos los candidatos con una lista de verificación breve (preguntó sobre la objeción antes de ofrecer, propuso un próximo paso concreto, no se quedó callado ni se volvió insistente bajo presión), te lleva más lejos que la intuición, aunque tú mismo nunca hayas vendido nada. Ese es el tipo de evaluación basada en muestras de trabajo en torno al cual está construido AssessFit: una prueba consistente en lugar de una impresión, que complementa el CV en vez de reemplazarlo.
El límite honesto de todo esto
Nada de esto predice el desempeño con certeza. Un gran role-play no garantiza un gran primer trimestre: el territorio, el ajuste producto-mercado y un centenar de factores fuera del control del candidato también importan. Lo que sí logra es evitar que contrates basándote únicamente en qué tan bien alguien te vendió a ti el puesto, que es una habilidad distinta a venderles el producto a tus clientes.
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